Ecocardiograma en Arraiján: Qué Muestra y Cómo se Hace

Qué ve un ecocardiograma, en qué se diferencia del electrocardiograma y qué significa la fracción de eyección. Agenda tu ecocardiograma con cardiólogo.

Ecocardiograma en Arraiján: Qué Muestra y Cómo se Hace

El ecocardiograma es un ultrasonido del corazón. Muestra el órgano latiendo en tiempo real: las cuatro cavidades, las válvulas abriendo y cerrando, y la sangre moviéndose entre ellas. Donde el electrocardiograma registra electricidad, el ecocardiograma muestra estructura y movimiento.

Qué muestra

  • La fuerza de bombeo, expresada como fracción de eyección.
  • El tamaño y el grosor de las cavidades, que revelan años de presión alta.
  • El estado de las cuatro válvulas: si alguna está estrecha o si deja escapar sangre hacia atrás.
  • Zonas del músculo que se mueven mal, señal de infarto previo o de falta de riego.
  • Líquido alrededor del corazón y presiones estimadas del pulmón.
  • Coágulos dentro de las cavidades.

En qué se diferencia del electrocardiograma

Son estudios complementarios y se piden juntos con frecuencia. El electrocardiograma capta la actividad eléctrica: detecta arritmias, bloqueos y la huella de un infarto. Dura un minuto y es la puerta de entrada.

El ecocardiograma no dice nada del ritmo, pero responde lo que el otro no puede: cuánta sangre bombea el corazón en cada latido y si las válvulas funcionan. Cuando hay sospecha de insuficiencia cardíaca o un soplo, el ecocardiograma es el estudio que decide.

Qué significa la fracción de eyección

Es el porcentaje de sangre que el ventrículo izquierdo expulsa en cada latido. Un corazón normal no vacía la cavidad por completo: expulsa entre el 55 % y el 70 % del volumen que contiene.

  • Mayor de 55 %: función normal.
  • Entre 40 % y 54 %: disminución leve, que exige seguimiento.
  • Entre 30 % y 39 %: disfunción moderada.
  • Menor de 30 %: disfunción severa.

Una fracción normal no descarta insuficiencia cardíaca: existe una forma en la que el corazón bombea bien pero está rígido y no se llena como debería. El informe del ecocardiograma incluye esos parámetros de llenado justamente para detectarla.

Cómo se hace

  • Se realiza acostado sobre el lado izquierdo, con el pecho descubierto.
  • Se aplica gel y se desliza un transductor entre las costillas.
  • No duele, no usa radiación y no requiere ayuno ni contraste.
  • Dura entre 20 y 40 minutos según lo que haya que evaluar.
  • Puede pedirse contener la respiración unos segundos para mejorar la imagen.
  • El resultado se entrega con imágenes, medidas y la interpretación del cardiólogo.

Los tipos que existen

  • Transtorácico. El habitual: el transductor se apoya sobre el pecho. Resuelve la mayoría de las preguntas y no requiere preparación.
  • Transesofágico. La sonda se introduce por el esófago, que queda justo detrás del corazón. Se reserva para ver válvulas con mucho detalle o buscar coágulos antes de revertir una arritmia; se hace con sedación y ayuno.
  • De estrés. Se repiten las imágenes en reposo y después de ejercicio o de un fármaco, para ver si alguna zona del músculo se mueve peor cuando el corazón trabaja más.

Cuándo se solicita

Ante un soplo detectado en la exploración, falta de aire o hinchazón de piernas sin causa clara, tras un infarto, en el seguimiento de una válvula conocida, antes de ciertas cirugías y en el control de hipertensión de larga evolución o de tratamientos que pueden afectar al músculo cardíaco.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que un electrocardiograma?

No. El electrocardiograma registra la electricidad del corazón; el ecocardiograma muestra su estructura y movimiento mediante ultrasonido.

¿Necesito ayuno o preparación?

No para el ecocardiograma transtorácico habitual. Solo conviene ir con ropa cómoda y fácil de abrir.

¿Tiene radiación?

Ninguna. Utiliza ultrasonido, la misma tecnología de los estudios en el embarazo.

¿Cuánto dura?

Entre 20 y 40 minutos, según cuántas estructuras haya que medir y la calidad de la ventana de imagen.

¿Cada cuánto debo repetirlo?

Depende del hallazgo. Una válvula leve puede controlarse cada dos o tres años; una función disminuida requiere seguimiento más frecuente.

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.

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