Fibrilación Auricular en Arraiján: Síntomas y Tratamiento
Qué es la fibrilación auricular, por qué multiplica el riesgo de embolia y cómo se trata. Agenda tu electrocardiograma y evaluación del ritmo cardíaco.
La fibrilación auricular es la arritmia más frecuente en adultos. Las aurículas, las dos cavidades superiores del corazón, dejan de contraerse de forma coordinada y empiezan a temblar de manera desorganizada. El resultado es un pulso irregular, sin ningún patrón, y una sangre que ya no se vacía por completo de esas cavidades.
Qué se siente
- Palpitaciones irregulares: el corazón salta, se acelera y se frena sin orden.
- Falta de aire con esfuerzos que antes se toleraban bien.
- Cansancio desproporcionado y persistente.
- Mareo o sensación de desmayo.
- Molestia en el pecho u opresión leve.
Entre un cuarto y un tercio de los casos no producen ningún síntoma. Se descubren en un electrocardiograma de rutina o, peor, cuando ya ocurrió una complicación. Esa forma silenciosa es la que más preocupa, porque el riesgo existe igual aunque no se sienta nada.
Por qué multiplica el riesgo de embolia
Cuando la aurícula tiembla en vez de contraerse, la sangre se estanca en su interior, sobre todo en un recoveco llamado orejuela izquierda. La sangre quieta coagula. Si ese coágulo se desprende, sale del corazón y viaja por las arterias hasta alojarse en alguna, con frecuencia en el cerebro.
Por eso la fibrilación auricular multiplica por cinco el riesgo de accidente cerebrovascular, y los que provoca suelen ser más extensos que los de otras causas. Es un mecanismo distinto al de la trombosis venosa de las piernas: aquí el coágulo se forma dentro del corazón y viaja por el lado arterial.
Qué la provoca
- Hipertensión arterial. Es la causa más frecuente: años de presión alta dilatan la aurícula.
- Edad. La prevalencia sube de forma marcada a partir de los 65 años.
- Enfermedad de las válvulas, en especial de la mitral.
- Insuficiencia cardíaca y enfermedad coronaria.
- Hipertiroidismo, una causa corregible que conviene descartar siempre.
- Apnea del sueño, alcohol en exceso y obesidad.
Cómo se confirma
El diagnóstico exige verla registrada. Un electrocardiograma la confirma si está presente en ese momento; cuando es intermitente hace falta un Holter de 24 o 48 horas, o un registrador de eventos si los episodios son muy esporádicos.
Confirmada la arritmia, el estudio se completa con un ecocardiograma para ver el tamaño de las aurículas y el estado de las válvulas, y con análisis de tiroides, función renal y hemograma, porque orientan la causa y condicionan el tratamiento.
Cómo se trata
El tratamiento se organiza en tres decisiones, y la primera es la que más pesa sobre el pronóstico:
- Prevenir la embolia. Se calcula el riesgo con una escala que suma edad, sexo, hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca y antecedentes previos. Según el resultado se indica anticoagulación, que no es lo mismo que la aspirina.
- Controlar la frecuencia. Medicación para que el corazón no lata demasiado rápido, aunque el ritmo siga siendo irregular.
- Recuperar el ritmo normal, cuando corresponde, con fármacos, cardioversión eléctrica o ablación por catéter.
Además se trata siempre lo que hay detrás: la presión, el peso, el alcohol, la apnea del sueño y la tiroides. Sin corregir el terreno, la arritmia tiende a volver aunque se restaure el ritmo.
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa la fibrilación auricular?
El peligro principal no es la arritmia en sí sino el coágulo que puede formarse en la aurícula y provocar una embolia. Bien anticoagulada, ese riesgo se reduce mucho.
¿Se cura?
Puede desaparecer si se corrige una causa reversible, como el hipertiroidismo o el alcohol. En la mayoría de casos se controla más que se cura.
¿Es lo mismo que una taquicardia?
No. En la taquicardia el corazón late rápido pero de forma regular. En la fibrilación el ritmo es irregular, y esa irregularidad es lo que la define.
¿Puedo hacer ejercicio?
Sí, ajustado a cada caso. El ejercicio moderado y regular es beneficioso; lo que se evita es el esfuerzo extremo sin evaluación previa.
¿La aspirina protege igual que un anticoagulante?
No. Para prevenir la embolia de origen cardíaco la aspirina es claramente menos eficaz que los anticoagulantes indicados para esta arritmia.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.